Presentación

Presentación
La Cámara de Comptos de Navarra es el tribunal de cuentas más antiguo de España y uno de los que primero surgieron en Europa. Debe su fundación al rey Carlos II de Navarra quien en 1365 quiso poner orden en las cuentas reales mediante la creación de esta institución a la que otorgó amplias competencias. Sus funciones la convierten en la institución más hacendística del Reino de Navarra cuya eficaz y minuciosa labor de control queda reflejada en el Archivo de Comptos. En este archivo, que fue la base del Archivo General de Navarra, se encuentra la documentación seriada de la Baja Edad Media más importante de Europa.

En el siglo XIX, Navarra pasó de ser un reino independiente a constituirse en provincia española con un cierto grado de autonomía. En ese proceso de pérdida de competencias históricas también desapareció el antiguo tribunal de cuentas navarro. Concretamente fue en 1836 cuando un real decreto hizo desaparecer la Cámara de Comptos de Navarra.

La singularidad de la Cámara de Comptos

Tras la desaparición del Reino, la llamada Ley Paccionada de 1841, convirtió a Navarra en una provincia con un cierto grado de autogobierno en materias fiscal, administrativa y municipal. Dicha autonomía permitió a nuestra comunidad mantener el control sobre la gestión de los fondos públicos, sin que el Estado interviniera nunca en esta materia.

La Constitución de 1978, en su disposición adicional primera, garantizó el amparo y respeto de los derechos históricos de los territorios forales, lo que dio lugar al Real Decreto Paccionado de 1979. El decreto constituye el Parlamento Foral, perfila el futuro de la Diputación como Gobierno de Navarra y contempla la existencia de la Cámara de Comptos como institución técnica de control de los fondos públicos.

En 1980 se aprobó la Norma de Restablecimiento de la Cámara de Comptos. Navarra se convirtió así en la primera comunidad que se dotó de una institución de control, circunstancia que se explica tanto por sus derechos históricos en la materia como por el recuerdo de la institución creada por Carlos II en el siglo XIV. Dos años más tarde, la Ley de Amejoramiento del Fuero recogió la regulación de la institución de control, dándole de esta manera una relevancia estatutaria de la que carecen otros órganos similares.

El Amejoramiento del Fuero, equiparable al estatuto del resto de autonomías, fue un proceso negociado entre los representantes de Navarra y el Estado que tuvo en la Cámara de Comptos uno de sus principales escollos. El Estado argumentaba el carácter supremo que la constitución había reconocido al Tribunal de Cuentas para no aceptar la competencia exclusiva del control de los fondos públicos de Navarra en manos de la Cámara de Comptos. Los representantes navarros, por su parte, defendieron la competencia exclusiva del control subrayando que el Estado nunca había fiscalizado las cuentas de Navarra. Por lo tanto, la intervención del Tribunal de Cuentas del Estado en Navarra se consideraría una vulneración clara del régimen foral.

La fórmula de compromiso a la que llegaron Navarra y el Estado, plasmada en el artículo 18 del Amejoramiento, deja en manos de la Cámara de Comptos el control de los fondos públicos. Sin perjuicio de sus competencias fiscalizadoras, la institución navarra debe remitir al Tribunal de Cuentas el resultado de sus actuaciones, pudiendo este emitir un dictamen sobre las mismas para el Parlamento de Navarra. Dicho acuerdo, de hecho, ha garantizado que Navarra siga teniendo la competencia exclusiva en el control de la gestión económico-financiera de sus instituciones.

La Ley Foral de la Cámara de Comptos, aprobada en 1984, desarrolló los aspectos referidos a las competencias, funciones, organización, funcionamiento y composición de la institución.